lunes, 4 de junio de 2018

TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA I

¿QUÉ SON LOS TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA?

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son trastornos mentales caracterizados por un comportamiento patológico frente a la ingesta alimentaria y una obsesión por el control de peso. Son trastornos de origen multifactorial, originados por la interacción de diferentes causas de origen biológico, psicológico, familiar y sociocultural. Son enfermedades que provocan consecuencias negativas tanto para la salud física como mental de la persona. Los más conocidos son la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa, aunque también existen otros, como el trastorno por atracón, la ortorexia (la obsesión

por la comida sana) y la vigorexia (la obsesión por el ejercicio físico).


Los TCA son enfermedades graves pero se pueden curar si la persona hace tratamiento con un equipo de médicos, enfermeros y psicólogos especializados en TCA. Además de estos profesionales, también es de destacar que un rasgo habitual de estos trastornos es la falta de conciencia de enfermedad por parte de la persona afectada. Añadiendo también que el papel de la familia es especialmente importante para intentar que la persona afectada reciba el tratamiento que necesita aunque no colabore.

ANOREXIA

Rasgos principales
Las personas que padecen anorexia nerviosa sienten un miedo intenso a aumentar de peso o engordar, y están excesivamente preocupadas por su silueta. Como consecuencia, presentan conductas anómalas en cuanto a la alimentación, el peso y el volumen y la silueta corporales. La persona puede verse gorda o desproporcionada, a pesar de tener un peso por debajo de lo considerado normal.
La anorexia consta de 2 subtipos:
- Restrictivo : en los últimos 3 meses no ha recurrido a atracones o purgas. El bajo peso se debe a restricción alimentaria o ejercicio en exceso.
- Compulsivo/purgativo: en los últimos 3 meses se ha recurrido a atracones o purgas.

Posibles consecuencias
Las consecuencias de la anorexia sobre la salud física y emocional de la persona son tan graves, que puede llegar a producir unos efectos irreversibles para el sujeto que lo padece y por tanto poner en peligro su propia vida.
En las alteraciones psicopatológicas suelen estar presentes síntomas como estado de ánimo depresivo, apatía, dificultad para concentrarse, ansiedad, irritabilidad, aislamiento social, pérdida de la libido, alteraciones del sueño, obsesiones y/o rituales obsesivos alrededor de la comida . Estas alteraciones tienen impacto directo en la vida diaria del enfermo, afectando en gran medida las relaciones que establece con la familia y los amigos.
Las alteraciones físicas derivadas de una malnutrición grave pueden ser: Descalcificación ósea, problemas cardiacos, sensación constante de frío, estreñimiento, caída de cabello, etc.

Recomendaciones
● No beber en las comidas, preferible hacerlo entre comidas
● Comer en pequeñas cantidades de forma frecuente
● Hacer un mínimo de 5 comidas diarias
● Enriquecer las comidas para aumentar el valor energético y proteico de la dieta
● Beber bebidas energéticas
● Evitar el alcohol
● Evitar comidas poco olorosas, poco aromatizadas, sosas, sin picante, especias
● Comer en una atmósfera agradable; en la mesa, bien sentado..

PREVENCIÓN Y CONDUCTAS DE RIESGO

¿Cuáles son las conductas de riesgo en la anorexia?
Las conductas de riesgo son aquellas que si se realizan con cierta regularidad pueden acarrear la aparición de una anorexia o bulimia nerviosas. Algunas de estas conductas pueden ser: Modificación de las costumbres alimentarias, seguimiento de dietas restrictivas, reducción en las cantidades de comida, saltarse las comidas, evitar de forma continuada tomar ciertos alimentos (por ejemplo dulces...).
Consumo de productos bajos en calorías o ricos en fibra, uso de diuréticos y abuso de laxantes, hacer ejercicio físico para perder,, falta de los tres últimos ciclos menstruales, pérdida de aproximadamente 5 Kg. de peso, en 6 meses, intenso miedo al aumento de peso, verse grueso a pesar de estar en un peso normal (o sobrevalorar determinadas partes del cuerpo).

Prevención
La detección precoz y ponerse en manos de especialistas para seguir un tratamiento adecuado son las mejores armas para combatir la anorexia, una vez establecida la enfermedad. Sin embargo, es mejor prevenir su aparición con la difusión de programas de prevención y promoción de la Salud en los ámbitos familiares, educativos y sociales, que permitirían reducir el número de personas que desarrollan trastornos alimentarios cuyas consecuencias pueden repercutir sobre su salud de forma irreversible.

La prevención es una herramienta fundamental en estos trastornos. El primer paso es identificar los diferentes factores y conductas de riesgo. En este aspecto se ha identificado la concepción negativa de la imagen corporal como el factor de riesgo modificable más importante para el desarrollo de un TCA.
Por tanto, este factor, condicionado por los modelos estéticos de delgadez, debe tenerse en cuenta a la hora de seleccionar población en riesgo.
Para realizar un trabajo preventivo es necesario conocer todos los cambios psicológicos que tienen lugar en la pubertad y adolescencia y una vez procesada toda esta información llevar a cabo una adecuada intervención psicosocial.

Prevenir en casa 
La familia es el lugar donde se detectan los primeros síntomas, siendo así el lugar principal donde se pueden detectar y prevenir estos trastornos; por ello, es muy importante la calidad de las relaciones dentro de la familia.

Prevenir en la escuela
Después de la familia, la escuela es el lugar donde las personas establecen los primeros códigos de relaciones y respuestas ante las situaciones de la vida cotidiana.
La escuela supone para el niño/adolescente una apertura a un mundo más amplio y le sitúa ante un nuevo aprendizaje sobre sí mismo/a.
Como fuente de prevención el trabajo en el aula debe ir dirigido a ayudar a los adolescentes a:
- Desarrollar un juicio más crítico sobre los ideales estéticos.
- Formar sus propios valores.
- Valorar su cuerpo y todas las posibilidades que éste ofrece.
- Animar en la elección de modelos positivos.
- Reconocer sus capacidades y limitaciones.
- Respetar las diferencias.

FAMILIA FRENTE A LA ANOREXIA
Carmen Gómez Candela, jefa de nutrición del hospital La Paz de Madrid, defiende la importancia de los padres para ayudar a sus hijos en la prevención de enfermedades como la anorexia y la bulimia. «La familia es un pilar básico. Es importante que los padres cuiden su alimentación y la de sus hijos. Muchas veces los adolescentes llegan a sus casas y comen separados de sus padres o abren la nevera y toman lo primero que ven sin que se les diga nada al respecto. Esto es un grave problema. Así los niños no pueden aprender la importancia de una buena alimentación. Algo que su familia debe enseñarles desde que son pequeños».

Para Javier Quintero, Jefe de Psiquiatría del hospital Infanta Leonor «ciertos hábitos, valores o creencias en la familia, como la sobrevaloración de la delgadez, pueden ser un factor de riesgo. En otras ocasiones, los problemas en casa, las separaciones o divorcios ejercen el detonante en la aparición de trastornos de este tipo».
Cuando el adolescente se encuentra inmerso en la enfermedad vuelve a ser de gran importancia el apoyo familiar. La familia es, quien, junto a la ayuda de profesionales, constituye la pieza clave para superar el trastorno. «Lo más importante es la búsqueda de ayuda profesional ante la más mínima sospecha», afirma Quintero.

«Al iniciar el tratamiento es común que los pacientes echen la culpa de todo lo que les ocurre a sus padres. Es un proceso duro y por eso la familia debe formarse y entenderles. Aunque en ocasiones quieran gritar al enfermo no deben hacerlo porque ellos no son los culpables de sus cambios de humor, la verdadera culpable es su enfermedad», considera Gómez.

Fuentes consultadas:

Asociación Contra la Anorexia y la Bulimia (ACAB) [Internet]. Cataluña: c1992-2018. Disponible en:

Entrada realizada por: Itziar Pombar Olmos, Araceli Pozo Ramírez, Cristina Barriento Mendoza, Raquel Adán García, Mercedes Cabrera Fernández de Castañeda, Sara Gallardo Linares, Marta Gómez Martínez, Inés Cuesta Jiménez y María Muñoz Muñoz

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